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martes, 19 de abril de 2016

¿QUÉ SIGNIFICA ESTAR VIVO?



Si has invertido 30 minutos de tu día en ver este vídeo, seguro que no te has arrepentido. Gracias a Fran Russo que me ha mirado a los ojos y me ha dicho las palabras que justo ahora necesitaba. He aprendido mucho, más o menos todo ya lo sabía, pero él lo ha unido todo en un vídeo, y me ha arrancado sonrisas y hasta alguna lágrima con este mensaje lleno de esperanza.

Desde hace unos meses me pregunto cuál es el sentido de mi vida, intento marcar mis sueños, que al fin y al cabo son los vehículos que me llevan a ese objetivo, pero en la vida no hay destinos paradisíacos y felices, la vida es camino y la felicidad reside en cada paso firme que se dé con corazón, intentando hallar lo positivo del momento presente.

La vida es una prueba de amor. La mejor respuesta al odio es el amor. Me encanta desentonar, que la gente me diga que estoy loca que por qué soy tan caótica con tantos proyectos y tantas ilusiones, tantos planes y tantas ideas. Aparentemente mi vida parece un poco alocada e incoherente, pero detrás de cada decisión hay mucho reflexionado o tal vez un impulso rápido, que yo llamo corazonada. Esto sí que es incoherente, pero la vida es una simbiosis de reflexión e impulsividad, todo en su justa medida, a mí no me ha ido mal hasta ahora.

Ando perdida en esto de vivir, pero tengo claro cual es mi misión de mi vida. Siempre he creído que era dar; dar mi tiempo, mi talento, mi esfuerzo al servicio de una causa...pero, en realidad, no quiero dar, lo que yo deseo es darme. Quiero ser invisible, quiero ser un pequeño generador de cambio movida por amor.

Demasiado utópico tal vez, pero la utopía es el horizonte, nunca se alcanza, sin embargo, cada paso te acerca. No quiero escalar montañas ni atravesar mares, solo quiero caminar y dejar huella, siempre teniendo en cuenta que hay huellas que se borran con las olas.

Cada días más cerca de aquello que quiero ser, y ahora después de muchos años haciéndome la eterna pregunta de cual es mi razón de ser, poco a poco, gracias a muchas personas que han ido apareciendo en mi camino, puedo afirmar que siento una enorme ilusión al pensar que llevo una etapa andada, pero queda un largo camino por atravesar. Y solo pensarlo me llena de alegría, entusiasmo y una sensación inefable que a veces me hace cerrar los ojos, sonreír y sentirme amada por Dios, que me ha regalado la vida, y Él es un ejemplo de cómo vivir.

Siento que todo es posible porque la fe es un convertidor de imposibles en posibles. La vida no hay que batallarla con uñas y dientes y pisando a los demás para ser el mejor en algo, hay que batallarla con abrazos y sonrisas, miradas y un par de manos dispuestas a servir.

Sueño con que este mundo se ilumine de esperanza y la mejor bombilla para este gran alumbrado eres tú.
Sed felices (:

lunes, 11 de enero de 2016

Perla vital (1): ESPERANZA


De nuevo aquí frente al papel, y como siempre los sentimientos a flor de piel. Suena de fondo el piano de Ludovico Einaudi y muchas palabras brotan, la primera esperanza.

Cuando comienza una nueva etapa en la vida, no física, ya que continúo en el mismo escenario, pero sí que comienzo una nueva etapa espiritual. 
Ahora me conozco mejor, cada experiencia me va moldeando como a una vasija de barro. Y como todo nuevo comienzo, la ilusión está presente y la esperanza es protagonista, tal vez aquí sea aún más feliz.

Qué extraña es la felicidad, ¿no crees? a veces breve, otras permanece, a su antojo, o tal vez al nuestro, he escuchado que las circunstancias no se eligen, pero la actitud es una decisión propia.

Me gusta pensar que la vida es un continuo descubrir, en búsqueda constante de la esencia propia. Pasan los años y muchas dudas se disipan, aparecen otras nuevas de mayor magnitud y a medida que más aprendo más pequeña me siento, como una hormiga en un desierto. No veo más allá del horizonte y a pesar de la vasta llanura no me siento perdida. Muchas personas me acompañan en este camino, tengo un Guía que me aconseja, hablándome directamente al corazón, y a eso yo le llamo corazonadas.

Nuevos pensamientos, puertas que se abren, nuevas señales, mil posibilidades y tan solo una decisión, cada mañana al despertar, qué quieres vivir hoy, qué actitud vas a coger del armario, ¿hoy te pondrás la mejor de tus sonrisas?

La vida, aquello en constante cambio, cuando piensas que la estabilidad te ha alcanzado, llegan nuevas personas, cuando veo una nueva cara, siempre pienso que ahí dentro hay un universo de ideas, pensamientos, sueños, recuerdos y sentimientos, e intento no juzgar, siempre me llevo sorpresas. Nadie es quien parece, muchas veces pienso cuántas personas me han juzgado y aún todavía no conocen mi esencia, ni mis más profundos pensamientos ni ideas. Ni siquiera yo me conozco al cien por cien, quién eres tú para etiquetar personas como si objetos se tratasen.

Y no solo llegan personas, sino también en esto de vivir, cada día se llena con nuevas vivencias, algunas las empaquetamos en la rutina, otras son las que guardamos en la caja de recuerdos felices, no hay nada mejor que coger de cada día una experiencia y meterla en la caja de los buenos recuerdos. Ya no solo experiencias intensas y diferentes que se salen del ir y venir diario, sino también pequeños detalles de lo más cotidiano. Tal vez no recordaremos esos pequeñas vivencias porque lo minúsculo tendemos a infravalorarlo, pero sé que en lo cotidiano se encuentra lo extraordinario, todo depende de la mirada.

Me encanta la gente que tiene un brillo especial en los ojos, el brillo de la luz, de la alegría, el brillo del alma. Me encanta la gente que sonríe y ríe mucho, las personas de risa fuerte tienen el corazón contento. Estoy segura.

Esperanza en el nuevo caminar. Personas y vivencias en el nuevo caminar. Una actitud con sonrisa en el nuevo caminar. Brillo en la mirada en el nuevo caminar. Solo espero que la felicidad radique en el camino, que no falte en la vida.
Sed felices (:

domingo, 10 de mayo de 2015

BENDITO Y MALDITO TIEMPO

El tiempo es como una moneda que cuando menos te lo esperas nos enseña la otra cara. No podemos elegir entre cara o cruz.
La tiramos al aire y cae;  a veces es cara, el tiempo se volatiliza, pasa como una ráfaga de viento. Te despeina, te azota, en tan solo un instante. Tras esa sacudida, estás feliz, sabes que esa vivencia te ha cambiado, ya no eres la misma persona. Entonces se mezcla la nostalgia por el pasado, la emoción por lo vivido y la certeza de que ese momento ya es irrepetible e imborrable.


Otras veces toca cruz, el tiempo se condensa, pesa, como si en el lugar en el que estás hubiera una sustancia de plomo, invisible y pegajosa, que no te deja moverte ni pensar con fluidez. Sientes que el tiempo  te reta y tu solo quieres rendirte, te aplasta, se ralentiza, hasta llegar a detenerse.
Qué curioso el tiempo, un minuto siempre son sesenta segundos, pero la vida o más bien la forma en la que nosotros percibimos cada momento hace que esos sesenta segundos sean ráfaga o sustancia de plomo. No sé si el optimismo o el pesimismo, la curiosidad o la indiferencia, la compañía o la soledad, la tranquilidad o el estrés tienen algo que ver en el azar de la moneda.

Pasan los días y los años, y hay momentos de reflexión en los que hacemos balance del pasado. Recordamos aquel día en que alguien nos dejó sin palabras o sin aliento. Tantos días con amigos en fiestas, en la playa o en cualquier parte compartiendo una tarde y tantas risas. Aquel concierto en el que la música consiguió evadirnos a otra dimensión, nos hizo olvidarlo todo y la felicidad se apoderó de de nuestro cuerpo y nuestra voz. Esa situación con la que te chocaste con la incertidumbre, un punto de inflexión en el que debías tomar una decisión transcendental en tu vida. Un momento en el que te detienes e intentas ver un lugar desde fuera, como si tú no pertenecieses a él, y te preguntas: “qué hago yo aquí, cómo he llegado”.

Tras hacer balance te das cuenta de cuánto has aprendido y a su vez, has desaprendido. Nos hemos tropezado más de una vez con la misma piedra y en vez de cogerla y retirarla del camino, hemos tenido que levantarnos y esquivarla una vez más. Hay vendas que caen de los ojos demasiado tarde. Parece inevitable que el ser humano sea coherente en su vida. Pero sabes qué, yo no me arrepiento de nada de lo vivido ni de mis errores ni de mis derrotas, todo ello me han traído a donde estoy y me han hecho ser quien soy. Hay personas que toman decisiones basándose en la razón, yo creo que la intuición nos lleva más lejos. Puedes decidir vivir de manera cómoda o de manera intensa. Yo me quedo con la segunda.


Al igual que miras para atrás, las dudas están sembradas en la parte del camino que está sin andar. Crees que lo tienes todo planeado y si consigues las pequeñas metas que te propongas llegarás al destino planeado en unos años, quizá meses. Ahora recuerda cuando eras un niño, sabías qué ibas a estudiar, cuántos hijos ibas a tener y cuántas mascotas habitarían tu casa. Según en la fase en la que estés de tu vida te habrás dado cuenta que nada ha coincidido con esos planes idílicos. Estoy convencida que muy pocos terminaremos en el destino soñado, el futuro nos tiene preparadas tantas sorpresas, contratiempos, bifurcaciones y sobre todo personas que serán acompañantes, confidentes, consejeros…quienes nos lleven a alejarnos o a permanecer en un lugar.


El tiempo seguirá corriendo, un día tras otro, de manera lenta o fugaz, miraremos atrás o hacia delante, nos haremos preguntas y no encontraremos respuestas, o tal vez sí, la mayoría de respuestas nos las da el tiempo y casi siempre la clave está en vivir intenso.


Sed felices (:

viernes, 12 de diciembre de 2014

Y DE REPENTE...DICIEMBRE

Y de repente…diciembre, sin habernos dado cuenta, toca vivir el mismo mes que cada año cierra una etapa del camino. Las etapas de la vida no van por años, pero cada diciembre está ahí para recordarnos que es necesario hacer balance de lo que han sido estos últimos 365 días, seguramente un año agridulce con sus grandes recuerdos, también los malos, las buenas experiencias y los fracasos. Hacer balance es coger la balanza de la vida y poner todo lo positivo en un extremo y lo negativo en el otro, ¿qué lado gana? Si gana lo pésimo, no es que tu vida esté llena de malas vivencias, tal vez seas tú quien tengas una visión negativa. Siempre pasa igual nos ponemos a pensar en el pasado y solo recordamos los malos tragos, aquello que deberíamos haber olvidado y por qué no hacemos memoria de las reuniones de amigos, las fiestas, los momentos en familia, las buenas noticias, las sorpresas, los días redondos, las llamadas inesperadas, los reencuentros fortuitos…Las alegrías son pequeños detalles, las penas parecen ser un mundo. Giremos las cosas y veamos la cara de luz, aquella que todo la tiene.
Y de repente…diciembre, el mes en el que la historia se repite, todas las ciudades y pueblos se alumbran con luces navideñas despampanantes -en ocasiones horteras-. Es el momento de abrir cajas con polvo, colocar los mismos adornos de siempre en cada casa. De nuevo muchas cenas, unos cuantos amigos invisibles en los que no sabes que regalar y las mismas fechas señaladas que pasar en familia, de nuevo llegan los empachos y aparentar que todos somos felices. Tal vez este sea el argumento de las personas que no les gusta la navidad, unas fiestas sin sentido en las que se come, se hacen regalos por obligación y se reúnen familias por tradición. En qué hemos convertido la navidad.
La navidad es una de las fiestas más importantes del año para mí, no hay dos navidades iguales ni nunca las habrá, si todas parecen similares tal vez haya que replantearse el sentido que tiene la navidad. Para mí estas fechas me han servido para ver como he crecido, recuerdo algunas de mis primeras navidades; eran ilusión, magia, alegría, felicidad y  amor. Desde entonces ha llovido mucho, he visto como cada año pasaba y cambiaba mi vida junto con mi mirada, pero a pesar de todo intento que estas fechas sigan teniendo el mismo sentido que antes, tal vez la magia y la ilusión se hayan transformado, pero permanece. La alegría y la felicidad hayan tenido sus altibajos, pero lo importante es saber verlas en el día y a día. Y el amor entre la familia, tengo la suerte de poder decir que todos estos años ha permanecido intacto.
Año tras año, vemos como alrededor de la mesa de nuestra vida hay muchas caras: los de siempre, los incondicionales, los intermitentes (esos que se acuerdan de ti de vez en cuando, y tú de ellos, todo sea dicho), las nuevas caras que entraron hace poco sustituyendo a personas que decidieron irse, pero siempre con más fuerza ocupando un espacio que no creías ni que existía. La vida es como esa gran mesa en una comida navideña, pero juntando a todos tus círculos. ¿Qué es lo que ves? Personas que miran sus móviles, personas con las que no paras de hablar y reír, personas que no te dan confianza…Tal vez la navidad también sea el momento de mirar a la cara a cada una de esas personas que están sentadas y diferenciar entre las personas tóxicas, esas por las que lo darías todo, aquellas de las que te has distanciado y quieres volver a acercar…
Aprovecha estas navidades para poner una balanza al 2014, buscar el sentido de tu navidad y hacer un análisis profundo de tu mesa de la vida. Mientras tanto te deseo una feliz navidad junto a los tuyos (pero los tuyos de verdad), llena de momentos felices, inolvidables y mágicos. Que 2015 sea un año aún mejor que todos los anteriores, que esté repleto de sueños y metas, alegría y felicidad. Y por supuesto, que nunca falte amor (y no me refiero al amor que se suele relacionar con esta palabra), un amor en todas sus vertientes, porque una vida sin amor no es una buena vida.

Sed felices (:

jueves, 29 de mayo de 2014

ETAPA QUE TERMINA

Hoy es un día especial, mis amigos y compañeros con quienes he compartido trece años de mi vida, se gradúan. Yo no lo hago hoy con ellos, pero para mi siempre sera mi promoción y un montón de buenos recuerdos son del colegio "La Paz" y el "Hiponova".
Por tantos años, por tantos momentos, tantas granjas escuelas, paellas, tantos intercambios y recreos, hoy quería dedicarles un poema que he hecho con todo mi cariño.


Parada en el camino.
Mire a izquierda y derecha
antes de cruzar el abismo de vida.
Etapa que termina.
Un camino incierto ante nuestros ojos.
Sendero de luz y tinieblas.
Senda de libertad asumida.
Ruta de vida
sin mapa de trampas
ni guía de consejos.
Peregrino, no viajas
en clase turista ni preferente,
eres mochilero.
Coge tu equipaje
con todas las enseñanzas ,
sentimientos y recuerdos.
Y arriesga.
Y lucha.
Y vive.
No sufras una parálisis de miedo.
Te deseo mil brotes de pasión y locura.
Disfruta con desenfreno.
Vive asumiendo.
Ama sin límite.
Y estudia en febrero.

Sed felices (:

miércoles, 15 de mayo de 2013

¿QUÉ ES LA VIDA?

Para algunos la vida es como un tren, donde se suben personas que nos acompañan en el viaje, pero también hay otras que se bajan y no sabemos cuando llegará nuestra parada. Lo importante es disfrutar del paisaje y de las personas que nos acompañan en nuestro vagón durante el trayecto.
Para otros la vida es como una bicicleta, lo esencial es no dejar de pedalear porque sino te caes. La vida es una lucha constante.
Para los creyentes la vida es un regalo de Dios.
Para Bécquer la vida algo efímero e instantáneo:
Al brillar un relámpago nacemos
y aún dura su fulgor cuando morimos;
¡tan corto es el vivir!
 Para Jorge Manrique, la vida es como un río, que termina en el mar, siendo la muerte igual para todos:
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
También están los que ven la vida como un reloj de arena, en el que el tiempo no deja de correr, el pasado es arena que no se puede recuperar y el presente es un instante.
Pero para mí la vida es un camino principal con muchas desviaciones. El sendero principal  puede ser empedrado y cuesta arriba o ser llano y de arena fina. Es el camino que te toca.
Después están las personas que tienen prisa y quieren llegar pronto a su destino y lo hacen saltándose etapas o no disfrutando del camino andado.
Existen personas que no tienen las idas claras y se dejan llevar por las desviaciones (esas alternativas al camino principal, ya sea el mundo del alcohol, las drogas, el juego…). Esas desviaciones tienen carteles muy brillantes y llamativos. Cuando te adentras en ellos, es como si te subieras en una cinta mecánica como la de los aeropuertos, resulta cómodo y además divertido, pero al final de la cinta está la muerte y cuando quieres retroceder es demasiado tarde y andar a contracorriente requiere un doble esfuerzo. Muy pocas personas son las que consiguen salir de esa mala vida.
Y por supuesto están las personas con la cabeza bien amueblada o que tienen personas que les guían en el camino (padres, amigos…), esos son los que recorren su itinerario principal sin dejarse llevar por distracciones tentadoras. Esas personas son las que saltan los obstáculos, derriban muros, salen de hoyos profundos, escalan montañas y atraviesan ríos, los que luchan cada día por seguir su camino sin que nada pueda derribarlos. En el camino nos podemos encontrar con personas de todo tipo: las que te dan la mano, las que te ignoran, las que te hacen la zancadilla, las que se ponen delante y no te dejan seguir, esa persona de la que no te quieres volver a separar jamás…
Yo no soy nadie para dar consejos, ni mucho menos lecciones sobre la vida con mis 16 años andados, pero aún así voy a atreverme a dar mi humilde consejo: Si tienes un sueño, una meta, un ideal o un objetivo, no dejes de luchar, de escalar ni de pisar fuerte el suelo porque tienes dos opciones, tirar la toalla y renunciar o usarla para secarte el sudor y seguir adelante. Pero también es importante no obsesionarse por conseguir todo lo que te propongas porque tal vez ese sueño no esté en tu camino o llegar hasta allí supone pisotear personas o renunciar a las personas que quieres.
Y si algo sale mal, recuerda que la vida da segundas oportunidades y que después de la tormenta viene la calma. Y si no puedes ver el sol, no llores porque sino las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.
Gracias por visitar mi blog. Sed felices (:

sábado, 23 de junio de 2012

¡QUÉ DIFÍCIL ES LA VIDA!


Perdón por esta larga ausencia pero los estudios no me han dejado casi ni respirar, por fin han llegado mis merecidas vacaciones, en las que tengo pensado escribir mucho. Después de tanto tiempo, tenía que dejaros una gran entrada, así que os dejo esta reflexión de la vida, espero que os guste:

Cuando te hartas de llorar, sacas conclusiones:
Si lloras cinco minutos te sonaras los mocos una vez, si lloras veinte; cinco veces y si son dos horas; utilizaras innumerables pañuelos. Te quedas desahogad@ por lo menos, pero esas lágrimas no tienen un beneficio en tu vida, si acaso (no en todos) puede aclararte las ideas o tranquilizarte, pero esto de los pañuelos me ha hecho pensar y no decir, simplemente, poder afirmar:
“La vida es como un paquete de clínex.”
Los pañuelos metidos en el paquete son muy bonitos, pero llenos de mocos, hechos un lío y con lágrimas ya no tanto. La vida es igual, si está metida en un paquete, solo puedes observarla, pero no vivirla.
Hay que sacar el primer pañuelo; la infancia, el segundo; la adolescencia, el tercero; la juventud, el cuarto; ser adulto y el quinto; la vejez.
Pero nos vemos en la obligación de sacar un pañuelo del paquete, que en realidad es sacado por nuestros padres y  viene junto a nosotros cuando nacemos, por lo general (siempre hay excepciones), nuestra infancia es feliz, porque nuestros padres han manejado ese “pañuelo”, que más tarde nos tienden (a medias), dándonos un poco de independencia y aprendemos a través de nuestras preguntas las distintas etapas de la vida.
Todos (si no tienes el Síndrome de Peter Pan) queremos crecer y ser adolescentes lo antes posible porque te crees que esa etapa desconocida para ti, será la mejor de todas: podrás salir con tus amigos, ir de fiesta, reírte un montón, en definitiva ser feliz. Pero cuando pensamos en crecer no todo el mundo sabe que crecer significa ser consecuente de lo que dices, haces y dejas de hacer, se te olvida que debes de estudiar para tener un buen futuro, se te olvida que una cosa es lo que tu quieres y otra la que te permiten tus padres, porque ser adolescente no es ser libre, sigues siendo menor de edad y tus padres quieren protegerte de peligros, educarte y todo eso.
Luego toca crecer, ir a la universidad (si durante la adolescencia no te has desviado mucho del todo). Durante unos años vives con amigos de fiesta cada fin de semana, estudiando un poco algunos o nada otros, viviendo el presente. ¿No era eso lo que todos queríamos? Por fin libres, pero cuando quieres crecer se te olvida que cuando tienes tu primer trabajo tienes que independizarte de tus padres y tienes que administrar tu dinero, tienes que pagar la gasolina del coche, el alquiler, la comida, la luz, el agua…
En resumen, cuanto mayor seas y la etapa que vives esté más arriba los problemas son mayores.
Cuando éramos niños, nuestra preocupación era no salirnos al colorear y nuestro peor problema no poder jugar. En la adolescencia, nuestro problema es no poder quedar con los amigos y nuestra mayor preocupación es tener que aprobar si quieres tener un verano de p*** madre. En la juventud, nuestro problema es no tener trabajo y la mayor preocupación no tener los estudios suficientes como para tener uno decente.
Y para que seguir hablando de las otras dos etapas, yo, que soy una adolescente de 15 años, veo que son dos etapas lejanas e inciertas que no me preocupan en absoluto. La infancia es mi pasado, la adolescencia; mi presente y la juventud; mi futuro más próximo.
El truco es aprender a manejar esos “pañuelos”, es decir, aprender a vivir. Si intentas durante la infancia ser adolescente y cuando seas adolescente, joven y así, creyendo que saltándote etapas vas a llegar más lejos, solo diré que desde mi punto de vista es un error, querer sacar todos los pañuelos del paquete (o casi todos), sin tener en cuenta que lo más seguro es que la infancia, adolescencia y juventud, como pañuelos diferentes que son, no sean complementarios y al final terminen convirtiéndose en una bola de papel sin sentido ni solución, ya que querer volver atrás en el tiempo es imposible y niño que dejó de ser niño por impaciencia, seguro que acaba añorando la niñez y así con todas las etapas.
Como primera conclusión digo que hoy toca vivir el presente y no hay que darle más vueltas al pasado porque nada vas a conseguir, ni al contrario, pensar en el mañana y olvidar el hoy significará que probablemente tu futuro no sea muy allá. Mi consejo es esta frase de Paulo Coelho:
“Siempre es preciso saber cuando se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer el ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo (en nuestro caso pañuelos). Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.”
Precipitarse, aferrarse o añorar de nada sirve, en cambio ser luchador en la vida de manera optimista y correcta, te hará tener un gran presente, lo que conlleva a tener un gran futuro y por tanto un feliz pasado, aquel que tú has querido tener.
Como ultima conclusión, diré que hay muchísimas maneras diferentes de vivir, de administrar esos cinco pero grandes pañuelos, me he dado cuenta que en la vida es muy importante ser más paciente cuando mayor seas, porque estas cinco etapas son progresivas y cada una es más larga que la anterior, pero más breve que la próxima. Si quieres vivirlo todo en un corto período de tiempo, te llevará a tener una montaña de pañuelos rotos, arrugados y con lágrimas, pero en esa situación no te puedes plantear otra cosa que no sea LUCHAR, porque nunca es tarde, lo único irreversible es la muerte:
eres el único dueño de tu vida.”
Podrás tener amigos y familia que te ayuden en los momentos difíciles, pero lo que no pueden hacer por ti es: vivir la vida.
Sed felices. (: