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sábado, 5 de diciembre de 2020

Perla vital (8): LUZ


He meditado esta decisión, he rumiado por mi corazón estas palabras. Cuando me he sentido preparada ha comenzado este aterrizaje tan especial para mí. Mis palabras brotan en mi alma, reposan en mi ser y aterrizan en mi lienzo infinito que yo llamo “Palabra Palabrita Palabreta”.

Considero que ha llegado el momento, mi momento. El  regreso a mi lugar, mi pequeño paraíso donde dibujo letras y trazo palabras, donde plasmo mi ser y refugio mis miedos. El lugar don-de. Don de Dios. Aquí entrelazo el tiempo, amo la literatura y vivo mi poesía. Tiempo, Amor y Vida.

Regreso porque siento que es el momento, el instante preciso. El detonante ha sido una fotografía que hice hace unos años y había olvidado por completo. Fue tomada en una etapa muy feliz de mi vida y justo ahora estoy en un resurgir de mi felicidad. Gracias a mi Brújula puedo decir que estoy siendo feliz en mi presente. Escribiendo estas líneas, estoy disfrutando del aquí y ahora.

Soy una hormiga que camina en este desierto blanco, en este papel virtual que acaricio con las yemas de mis dedos que teclean el piano de mi ordenador [Al mismo ritmo que la canción que escucho en bucle Gaze de Moux─]

Ahora, permíteme, querido/a lector/a, hablar de mi sentimiento, ese que he sentido al contemplar la fotografía que ha rozado mi ser más profundo:

Esperanza. Palabra que dibujo y pronuncio letra a letra. 
Esperanza que siento que enraíza mi universo interno
─y me sostiene─.
Esperanza que siento como hilo de luz.
Hilo débil, inestable, en camino.
Un perenne a medias.
Esperanza que se consume a la vez que alumbra.
Esperanza que siento que algún día
marcará una nueva oscuridad.
Esperanza que cuando se consuma 
casi por completo
serán mis lágrimas las que apaguen la débil llama de mi ser.

Esperanza cuando el fuego ausente
sea mi noche oscura.
Esperanza cuando sienta que debo ser yo
quien prenda la siguiente mecha.
Esperanza cuando mis días sean eternos.
Esperanza cuando rece a mi Dios que me toma
y me tomará la mano con amor infinito.
Esperanza cuando ame la vida,
incluso cuando yo sienta que algo en mí
es un poco muerte.

Esperanza cuando sienta cosquillas de nuevo.
Esperanza cuando mis palabras broten
tras meses de silencio, silencio, silencio.

Esperanza cuando contemplo la vela
que es epicentro de mi alma.
Esperanza cuando pronuncio
la palabra Valentía.
Esperanza porque yo soy valiente
en cada paso de luz
en cada paso de no-luz
en cada paso de amor
en cada paso de miedo
en cada paso firme
en cada paso vacilante
en cada paso con sonrisa dibujada
en el revés de mi piel
en cada paso con llanto almado.
En todos mis pasos soy yo.

Luz.
Esperanza.
Valentía.
Camino.
Amor.
Sostenida y amada por Ti.
Hágase, hágase, hágase.
Hágase en mí según tu Palabra.
Tú eres quien pronuncia la última palabra.


Sé feliz (:

lunes, 3 de septiembre de 2018

Perla vital (7): LÍQUIDO




(La canción es corta, si termina antes
que tu lectura, te recomiendo que vuelvas a escucharla.
Escribí estas palabra con esta canción en bucle).


“Un líquido es un estado de la materia
sin una forma particular.
Cambia fácilmente y solo queda definido
por el recipiente que lo contiene.
El cuerpo humano es un 70% de agua”.



Quiero saber si es agua lo que habita mi cuerpo, quiero saber si es sangre lo que se desliza por mis venas. Quiero saber que se esconde dentro de mí. Solo sé que soy líquido.

Estoy hecha de vivencias líquidas, recuerdos líquidos, oportunidades líquidas, decisiones líquidas.
Mi piel encierra secretos que no entienden de agua, de sangre, de yodo ni sal. Mi piel está cubierta de una capa líquida de ilusión contenida.

Soy cada sueño que dejo ser en mí, cada sonrisa que regalo hacia fuera, cada lugar en el que he sido feliz, cada noche bajo las sábanas sin poder dormir.

Soy vida líquida que se transforma en cada momento. Metamorfosis necesaria para vivir, para encontrarse, sobre todo, para sobrevivir. Me estanco las veces necesarias, no puedo permitirme parar como decisión propia.

Vuelo, salto y ando. Corro, nado y me arrastro. Me hundo y salgo a flote. Me caigo y me levanto. Soy porque sueño. Soy porque decido soñar. Soy porque vivo. Soy porque decido vivir.

Soy decisión constante: permanecer, viajar, huir, caminar, volar… son acciones nacidas de una decisión previa. Antesala del destino, en mis manos tengo mi vida para decidir qué hacer con ella. Tanto quedarse como partir requiere discernir o una intuición impulsiva, a veces cuando vuela la moneda, antes de saber si será cara o cruz, estoy deseando ver uno de sus lados, en ese instante, ya tengo la respuesta. Otras veces es mucho más complejo, no solo hay dos desvíos puede haber cientos y la duda y el miedo son malos compañeros de la decisión continua.

Para mí vivir es un regalo, una suerte, un tesoro. No puedo atesorar mi regalo porque guardarlo es perderlo. Necesito vivir, experimentar, arriesgar, solo así descubriré mi lugar y mi misión en este mundo.

Tras pasos andados tengo una dirección tomada, pero queda mucho por andar, por hallar, por disfrutar y por sufrir. Quedan momentos por vivir y desiertos que recorrer, abismos de los que salir y oasis donde descansar. La vida, así, simple y compleja, según como quiera moldear mi vasija de barro. Manos con arcilla, ropa amarronada, solo así, viviendo.

Soy líquido. Líquido de mil sustancias perennes y mil sustancias efímeras. Líquido que compartir, que decidir cómo y dónde compartirlo. Líquido de sueños, de instantes y pensamientos. Líquido de vida.

Vida, vivirte a mi manera es un sueño inefable.


Sé feliz.

domingo, 1 de julio de 2018

Perla vital (6): QUÉ SÉ YO DE LA VIDA, ME PREGUNTO





Que sé yo de la vida, me pregunto, qué sé yo de esta locura que cada día se me escapa entre los dedos, sin tiempo para aprender que esto va en serio. Va en serio porque solo tenemos esta oportunidad, vivir lo es todo, sin esto, ¿qué somos?, no podemos saber que nos deparará. Va en serio porque el tiempo encierra el mayor misterio, ni retrocede ni avanza a diferentes velocidades. Cada segundo pausado, uno tras otro, como notas musicales de la melodía que escucho.

Una vida que llenar con momentos, experiencias y sobre todo, personas. Una vida con tantas sorpresas, contratiempos, maravillas, ilusiones, caídas, sueños…Una vida que fugaz avanza hacia el futuro.

Cuantas veces me gustaría conversar con el reloj para pedirle que a veces se detenga y otras, unos segundos-negras se conviertan en semicorcheas. Como me gustaría susurrarte cada momento del pasado que volvería para cometer un error menos. Pero luego recapacito, cada uno de ellos me han moldeado y enseñado que la vida es un papel continuo sin cortes ni borradores y cada error con un “perdón” a tiempo y un aprendizaje, es un valioso tesoro que guardar.

Qué sé yo de la vida, me pregunto, solo sé que llevo un aprendizaje que me gusta tener presente para valorar a las personas que me rodean. Vida, me has enseñado que una de las experiencias más bellas es ver crecer a esas personas, un crecer interno del alma como semilla que un día germinó y solo el tiempo ha hecho de esa pequeña gota de vida en un árbol enraizado, con ramas gruesas y copa espesa que es cobijo para otras personas, también para mí. Qué bonito es ver a una amiga que conocí siendo niña y ahora es mujer con tanto interior que al contemplar el cambio que el tiempo ha fraguado en ella, solo puedo sorprenderme ante esta obra de arte. También me maravilla ver arrugas en rostros de personas que son pilar y cobijo desde siempre. Marcas de vida, surcos de aprendizajes, recuerdos de tantas risas y sonrisas que quedan en la piel guardados entre pliegues, señales que desbordan vida. Siempre vida.

Qué sé yo de la vida, me pregunto, mientras tanto sigo viviendo, soñando fuerte, intentando llenar cada día y llenarme por dentro, cuidando mi árbol que complejo no entiendo. Pero creo que no se trata de comprender la vida, sino de intuir pinceladas de verdad que den sentido a esto que llamamos vivir. No sé mucho, pero lo que aprendí es que amar es la respuesta de tantos interrogantes vitales que han ido surgiendo en estos años que llevo caminando. Amar, no solo a los seres queridos, que a veces es el mayor reto de amor porque descuido que no son eternos y amar es paciencia y esmero, delicadeza y mano tendida. Amar. Amar, también, al que menos amor tiene dentro como acto de valentía y milagro que me enlaza por dentro y hace cicatrizar heridas propias que solo el amor, el tiempo y la vida son capaces de sanar. Magia vital. Magia que me emociona porque débil y pequeña comprendo que no hay límite más grande que el miedo. El antónimo del miedo es el amor.

Qué sé yo de la vida, me pregunto, cuanto queda por andar, por volar y por soñar. Cuanto queda, siempre espero que mucho. Cierro los ojos, me dejo viajar a mi pasado, con los ojos cerrados he vuelto a patios de colegio con amigos, a mesas grandes con familiares, a la playa con el sol bajo y a lugares que fugaces me marcaron. Cuanto andado, volado y soñado. Aún con los ojos cerrados, sonrío. Vida, te agradezco que me acompañes cada día, siendo complice de mis caídas y subidas, que paciente enseñas y silenciosa esperas, mientras esté en ti, tú serás mi esperanza ya que siempre sorprendes, de que vales la pena, que siempre perdonas y das una nueva oportunidad como el sol que brota del horizonte y para después caer de nuevo a otro horizonte. Así cada día. Vida, seguiré viajando de horizonte en horizonte, volando para surcarte, soñando y soñando, regando mis raíces, cuidando mi tronco, mis ramas, mis hojas, mis frutos.


Qué se yo de la vida me pregunto, solo sé que vivirte es el mejor regalo.



Sé feliz.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Perla vital(5): BARRERAS DE ODIO


Un día aprendí que el pasado inamovible no merece la pena recrearse en él, pero hoy he decidido echar la vista atrás.

Cuantas personas han pasado por mi vida y qué pocas se han quedado, con el tiempo solo permanecen aquellas que por un "golpe de suerte" o las circunstancias conseguimos conectar, crear ese vínculo que poco a poco se alimenta o se debilita. Pero con cuantas personas me equivoqué de actitud, a cuantas les mostré esa cara de mí que también soy, pero que siento que no me representa. Cuantas personas me juzgaron y de alguna manera aquello me afectó. Tal vez hoy no sea más que el resultado de todo lo vivido o sigo siendo la misma, pero con los años esas personas que continúan siendo crítica y rechazo o tal vez sea abismo inmenso entre visiones. Ya no es algo que me preocupe.

Hay gente que por su forma de ser, "cae bien", otras por la misma razón, suelen "caer mal", y al fin y al cabo todo son etiquetas y percepciones. Tal vez el problema resida en que todos creemos tener "la verdad", la perspectiva válida.

Cuando aprenderemos que hay personas transparentes, otras opacas, personas con una historia detrás indescifrable en poco tiempo, a veces incluso en mucho. 

Por momentos, el ritmo de esta sociedad me cansa, muy pocas personas se detienen para intentar comprender, profundizar, hacerse interrogantes...Pero en esto tal vez esté la esencia de las personas especiales, las que tras ellas hay una historia que con el tiempo han sabido transformar en empatía.

El tiempo da las mejores lecciones y hoy recuerdo una frase que leí hace poco y grabé en mí: "Hay quien me dijo una vez que era la persona más buena que había conocido. Otros, que soy la persona más mala que han conocido. Y todo por la misma razón".

Creo que la sociedad necesitamos menos prejuicios, más golpes de corazón. Menos rechazo, más acogida. Hay mucho odio a primera vista. Tal vez la diferencia sea partir de 10 y que ese persona pueda ir bajando, a que siempre se parta de 0 y la persona tenga que hacer méritos para escalar posiciones.

Tal vez me equivoque, pero me cansa como todo se basa en lo superfluo y la distancia sea una armadura de seguridad. La vida es valentía, es abrazar lo desconocido y sí, en la vida hay desilusiones, fracasos y pérdidas pero prefiero caer, comprender que la vida da oportunidades para aprender; seguir creciendo. Cada vivencia es necesaria en el camino, cada circunstancia tiene un motivo. Cada persona, por pasajera que sea, tiene algo que ofrecer. 

No hay verdades ni mentiras. Ni nada absoluto. Lo único claro es que me siento pequeña, queda tanto por vivir...


Sed felices (: 
(Gracias a Marta por ilustrar mis palabras con esta foto).

lunes, 16 de octubre de 2017

Perla vital (4): INSTANTE


[Escribí esta entrada escuchando esta canción en bucle, si quieres la puedes leer con esta música de fondo.]

El instante. Ahora solo quiero permanecer en él. La vida sigue regalándome miles de ellos.

El instante es pequeño, a veces minúsculo. Solo yo puedo convertirlo en intenso, inolvidable, especial. Siempre único.

Y todo es mirada cuando hablo de este momento que tengo entre los dedos. Transformar la mirada para que la vida tenga un nuevo color.

No comprendo a qué juega el tiempo. Corre, vuela, salta, huye, se desliza y se impone contundente ante mí. Ya no busco respuestas. Me quedo con la magia que encierra un reloj de arena. Ya no busco razones. El mejor motivo es seguir viviendo todos los días.

Un día perdido ya permanecerá encerrado en la jaula que a veces miro. Huyo de acantilados que llamo futuro. Solo tengo este instante resbaladizo.

Cada mañana pienso en los cientos de instantes que me esperan hoy. Sonrío. Comprendo que el camino es sonrisa, respeto, valentía diaria, mirada limpia de prejuicios.

Y a caminar.



Sed felices (:

miércoles, 18 de mayo de 2016

Perla vital (3): HILANDO MOMENTOS


"Mira con cuidado porque lo que verás no es lo que acabas de ver"

Vivir, menuda aventura. Cada día es tirar de un hilo entre tantos. Decisiones, posibilidades, caminos. Elecciones continuas, muchas de manera consciente, otras parecen que no lo son.

Cuantos hilos, qué difícil resulta a veces y otras los hilos se posan en tu mano. A veces hay que buscar para estirar. Los hilos son de todos los colores, tamaños, más liados o menos. Hay quien hace nudos y une hilos para conseguir una buena madeja, pero cuando menos te lo esperas se forman enredos y el caos se materializa, tal vez la mejor opción es tirar de cada hilo, uno por uno. En el epicentro de esa madeja parece haber algo valioso, pero y si eso que busco está en cada tirón de hilo.

Los hilos son el camino de regreso, la llegada, la parada, el paisaje y el destino. Esos hilos son la vida. Y en cada uno se halla una fibra de la felicidad. Tal vez la pregunta sea qué es la felicidad.

Cuando era más pequeña me consideraba infeliz, no era capaz de apreciar todo lo bueno de mi vida, que era mucho, lo malo nublaba todo lo demás y vivía entre alegrías y penas. Con los años mi vida ha cambiado mucho y sigue habiendo pequeños problemas, supongo que siempre habrá algo, pero gracias a que sé lo que es estar triste y hundida, he aprendido a disfrutar más de los buenos momentos.

Para mí, antes la felicidad era tener una vida perfecta, pero con los años llegué a la conclusión de que nunca tendría una vida perfecta, así que comencé a valorar todo lo bueno e intentar mejorar lo menos bueno. Bajé el listón que yo me había autoimpuesto y ahora mi felicidad es algo más sencillo. alcanzable, cotidiano, es algo de  "andar por casa".

Mi felicidad se transformó, dejó de ser un concepto y se materializó en actos, a simple vista insignificantes.

La felicidad es vivir y en ese preciso momento que te sientes bien, respirar, sonreír y pensar "ahora soy feliz". En un paseo, en un día en familia, en una carcajada, en un buen plato de comida, un día lluvioso, un gracias, un abrazo, un logro, un fracaso, está en todo, a veces invisible, rompí expectativas y comprendí que cada paso es necesario, no se trata de llegar a una meta, más bien es disfrutar de esa zancada, ese salto o ese momento de quietud. Algún día miraré atrás y veré mi pasado como una película en la que cada detalle es necesario para llegar a donde estoy. Tal vez la actitud es escarbar cada día y de lo peor buscar lo positivo. Todo tiene fundamento como para poder encontrar pequeños trozos de felicidad en miles de detalles que, aparentemente, son cotidianos.

Así que yo pienso que mi felicidad es una simbiosis entre detalles y giros de perspectiva. Y así vivo con muchos sueños, utopías, anhelos, proyectos…pero buscando momentos felices enmascarados, y también aquellos que no se buscan porque invaden como el viento que despeina. instantes que suman y cuando lo uno todo, pienso lo afortunada que soy, lo agradecida que me siento porque la vida es una consecución de momentos en los que pueden ser lo que quieras que sean porque el filtro que lo cambia todo es la mirada.


Sed felices (:

martes, 5 de abril de 2016

Perla vital (2): HILOS DE VIDA Y TIEMPO


[Escribí esta entrada escuchando esta canción en bucle, si quieres la puedes leer con esta música de fondo.]

Hoy siento vacío en el estómago, al principio he pensado que era hambre, pero después esa sensación se ha mezclado con la nostalgia, la incertidumbre y el miedo. Ando tan ocupada que pocas veces tengo tiempo para frenar, intentar mirar mi vida desde fuera y preguntarme algunas cuestiones importantes.

¿En quién me he convertido? ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Hacia dónde ando? ¿Quién quiero llegar ser? Menudo vértigo vital da pensar en el futuro, sé que este se traza con cada paso. Lo que hoy haces te lleva a donde quieres estar mañana, pero siempre surgen dudas, ¿este será mi camino?

Me he puesto a hacer repaso de mi vida. Mucho lo vivido, con momentos maravillosos, la mayoría, pero también otros amargos. Todos necesarios para estar donde estoy, ser quien soy y  llevar la mochila que llevo, cargada de lecciones, recuerdos, olores, sonrisas, personas…

Qué grande es la vida, nos maneja como quiere: nos lleva, nos trae, nos mueve…creía ser dueña de mi vida, pero a veces me doy cuenta que no todo depende de mí. Mi entorno, el viento o el mar pueden marcar el ritmo. Siempre he pensado que nada es fruto del azar, que cada detalle, cada dolor, cada alegría y cada día tienen un porqué en el rompecabezas de mi vida.

Y mientras los días transcurren, más o menos rápidos, más o menos intensos, también pasa la vida que se enmascara de rutina a veces, de cambios constantes otras tantas. Y solo tengo hoy para vivir y mañana cuando me levante será un nuevo “hoy” y así día tras día, solo puedo vivir ahora porque vivir mañana es imposible.

En mitad del caos del tiempo, de minutos con complejo de eternidad y horas que parecen relámpagos, entre la relatividad del tiempo, me siento débil y pequeña. Vacilante  y pérdida.

Cada día hago y dejo de hacer muchas actividades, cada uno decidimos que se adapta mejor a nuestras posibilidades y gustos del presente. A veces nos gusta proyectar y apostar por el futuro y hacemos aquello que da beneficios a largo plazo, otras, pensamos a corto plazo en este momento, en disfrutar aquí y ahora. Y se complica cuando quiero encontrar el equilibrio de lo fructuoso y los “carpe diem” y hay que poner una balanza si esto que estás haciendo vale la pena, si sirve para algo, si me lleva a alguna parte, otras, es mejor mandar estas teorías a la mierda y hacer cosas sin sentido, olvidarte del futuro, de los problemas y disfrutar como si no hubiera mañana. Mañana ya se verá.
Qué maravilla es vivir, me gusta pensar que miles de hilos nos manejan y nosotros, ingenuos, vamos con la cabeza alta y pensando: “yo llevo las riendas”, pero ¿y si no es así?

 ¿Qué más da? Vive, disfruta, planifica, sueña, vuela con los pies en la tierra, camina con la cabeza en las nubes, pero sobre todo, levántate con una sonrisa de oreja a oreja e intenta afrontar el día como si un sol radiante estuviera sobre ti, puede que haya nubes, y hasta chaparrones, pero lucha para qué ni un vendaval pueda contigo.

Vale la pena dejarse llevar, vale la pena luchar por lo crees, vale la pena dejarse la piel, vale la pena ser uno mismo, vale la pena vivir.



 Sed felices (:

lunes, 11 de enero de 2016

Perla vital (1): ESPERANZA


De nuevo aquí frente al papel, y como siempre los sentimientos a flor de piel. Suena de fondo el piano de Ludovico Einaudi y muchas palabras brotan, la primera esperanza.

Cuando comienza una nueva etapa en la vida, no física, ya que continúo en el mismo escenario, pero sí que comienzo una nueva etapa espiritual. 
Ahora me conozco mejor, cada experiencia me va moldeando como a una vasija de barro. Y como todo nuevo comienzo, la ilusión está presente y la esperanza es protagonista, tal vez aquí sea aún más feliz.

Qué extraña es la felicidad, ¿no crees? a veces breve, otras permanece, a su antojo, o tal vez al nuestro, he escuchado que las circunstancias no se eligen, pero la actitud es una decisión propia.

Me gusta pensar que la vida es un continuo descubrir, en búsqueda constante de la esencia propia. Pasan los años y muchas dudas se disipan, aparecen otras nuevas de mayor magnitud y a medida que más aprendo más pequeña me siento, como una hormiga en un desierto. No veo más allá del horizonte y a pesar de la vasta llanura no me siento perdida. Muchas personas me acompañan en este camino, tengo un Guía que me aconseja, hablándome directamente al corazón, y a eso yo le llamo corazonadas.

Nuevos pensamientos, puertas que se abren, nuevas señales, mil posibilidades y tan solo una decisión, cada mañana al despertar, qué quieres vivir hoy, qué actitud vas a coger del armario, ¿hoy te pondrás la mejor de tus sonrisas?

La vida, aquello en constante cambio, cuando piensas que la estabilidad te ha alcanzado, llegan nuevas personas, cuando veo una nueva cara, siempre pienso que ahí dentro hay un universo de ideas, pensamientos, sueños, recuerdos y sentimientos, e intento no juzgar, siempre me llevo sorpresas. Nadie es quien parece, muchas veces pienso cuántas personas me han juzgado y aún todavía no conocen mi esencia, ni mis más profundos pensamientos ni ideas. Ni siquiera yo me conozco al cien por cien, quién eres tú para etiquetar personas como si objetos se tratasen.

Y no solo llegan personas, sino también en esto de vivir, cada día se llena con nuevas vivencias, algunas las empaquetamos en la rutina, otras son las que guardamos en la caja de recuerdos felices, no hay nada mejor que coger de cada día una experiencia y meterla en la caja de los buenos recuerdos. Ya no solo experiencias intensas y diferentes que se salen del ir y venir diario, sino también pequeños detalles de lo más cotidiano. Tal vez no recordaremos esos pequeñas vivencias porque lo minúsculo tendemos a infravalorarlo, pero sé que en lo cotidiano se encuentra lo extraordinario, todo depende de la mirada.

Me encanta la gente que tiene un brillo especial en los ojos, el brillo de la luz, de la alegría, el brillo del alma. Me encanta la gente que sonríe y ríe mucho, las personas de risa fuerte tienen el corazón contento. Estoy segura.

Esperanza en el nuevo caminar. Personas y vivencias en el nuevo caminar. Una actitud con sonrisa en el nuevo caminar. Brillo en la mirada en el nuevo caminar. Solo espero que la felicidad radique en el camino, que no falte en la vida.
Sed felices (: