Palabras. Brotan de mí, no sé el por qué, a veces siento que tengo que gritar algo y lo escribo. Surgen de pensamientos dispares, tal vez ellas son las que sirven de instrumento para dar lógica a tantas ideas que deben ser lanzadas a este mundo. Vuelan o caen sobre un papel -hoy más bien sobre una red 2.0-. Este blog es mi lienzo donde las palabras encuentran un lugar.
[Escribí esta entrada escuchando esta canción
en bucle, si quieres la puedes leer con esta música de fondo.]
El instante. Ahora solo quiero permanecer en
él. La vida sigue regalándome miles de ellos.
El instante es pequeño, a veces minúsculo. Solo
yo puedo convertirlo en intenso, inolvidable, especial. Siempre único.
Y todo es mirada cuando hablo de este momento
que tengo entre los dedos. Transformar la mirada para que la vida tenga un
nuevo color.
No comprendo a qué juega el tiempo. Corre,
vuela, salta, huye, se desliza y se impone contundente ante mí. Ya no busco
respuestas. Me quedo con la magia que encierra un reloj de arena. Ya no busco
razones. El mejor motivo es seguir viviendo todos los días.
Un día perdido ya permanecerá encerrado en la
jaula que a veces miro. Huyo de acantilados que llamo futuro. Solo tengo este
instante resbaladizo.
Cada mañana pienso en los cientos de instantes
que me esperan hoy. Sonrío. Comprendo que el camino es sonrisa, respeto,
valentía diaria, mirada limpia de prejuicios.
"Mira con cuidado porque lo que verás no es lo que acabas de ver"
Vivir, menuda aventura.
Cada día es tirar de un hilo entre tantos. Decisiones, posibilidades, caminos.
Elecciones continuas, muchas de manera consciente, otras parecen que no lo son.
Cuantos hilos, qué difícil
resulta a veces y otras los hilos se posan en tu mano. A veces hay que buscar
para estirar. Los hilos son de todos los colores, tamaños, más liados o menos.
Hay quien hace nudos y une hilos para conseguir una buena madeja, pero cuando
menos te lo esperas se forman enredos y el caos se materializa, tal vez la
mejor opción es tirar de cada hilo, uno por uno. En el epicentro de esa madeja
parece haber algo valioso, pero y si eso que busco está en cada tirón de hilo.
Los hilos son el camino
de regreso, la llegada, la parada, el paisaje y el destino. Esos hilos son la
vida. Y en cada uno se halla una fibra de la felicidad. Tal vez la pregunta sea
qué es la felicidad.
Cuando era más pequeña
me consideraba infeliz, no era capaz de apreciar todo lo bueno de mi vida, que
era mucho, lo malo nublaba todo lo demás y vivía entre alegrías y penas. Con
los años mi vida ha cambiado mucho y sigue habiendo pequeños problemas, supongo
que siempre habrá algo, pero gracias a que sé lo que es estar triste y hundida,
he aprendido a disfrutar más de los buenos momentos.
Para mí, antes la
felicidad era tener una vida perfecta, pero con los años llegué a la conclusión
de que nunca tendría una vida perfecta, así que comencé a valorar todo lo bueno
e intentar mejorar lo menos bueno. Bajé el listón que yo me había autoimpuesto
y ahora mi felicidad es algo más sencillo. alcanzable, cotidiano,
es algo de "andar por casa".
Mi felicidad se
transformó, dejó de ser un concepto y se materializó en actos, a simple vista
insignificantes.
La felicidad es vivir y
en ese preciso momento que te sientes bien, respirar, sonreír y pensar "ahora
soy feliz". En un paseo, en un día en familia, en una carcajada, en un buen
plato de comida, un día lluvioso, un gracias, un abrazo, un logro, un fracaso,
está en todo, a veces invisible, rompí expectativas y comprendí que cada paso es necesario, no se trata de llegar a una meta, más bien es disfrutar de esa zancada, ese salto o ese momento de quietud. Algún día miraré atrás y veré mi pasado como una película en la que cada detalle es necesario para llegar a donde estoy. Tal vez la actitud es escarbar cada
día y de lo peor buscar lo positivo. Todo tiene fundamento como para poder
encontrar pequeños trozos de felicidad en miles de detalles que, aparentemente,
son cotidianos.
Así que yo pienso que
mi felicidad es una simbiosis entre detalles y giros de perspectiva. Y así vivo
con muchos sueños, utopías, anhelos, proyectos…pero buscando momentos felices enmascarados, y también aquellos que no se buscan porque invaden como el viento que despeina. instantes que suman y cuando lo uno todo, pienso lo afortunada que
soy, lo agradecida que me siento porque la vida es una consecución de momentos
en los que pueden ser lo que quieras que sean porque el filtro que lo cambia
todo es la mirada.
[Escribí esta entrada escuchando esta canción en bucle, si quieres la puedes leer con esta música de fondo.]
Hoy siento vacío en el estómago, al principio he pensado que
era hambre, pero después esa sensación se ha mezclado con la nostalgia, la
incertidumbre y el miedo. Ando tan ocupada que pocas veces tengo tiempo para
frenar, intentar mirar mi vida desde fuera y preguntarme algunas cuestiones
importantes.
¿En quién me he convertido? ¿Cómo he llegado hasta aquí?
¿Hacia dónde ando? ¿Quién quiero llegar ser? Menudo vértigo vital da pensar en
el futuro, sé que este se traza con cada paso. Lo que hoy haces te lleva a
donde quieres estar mañana, pero siempre surgen dudas, ¿este será mi camino?
Me he puesto a hacer repaso de mi vida. Mucho lo vivido, con
momentos maravillosos, la mayoría, pero también otros amargos. Todos necesarios
para estar donde estoy, ser quien soy y
llevar la mochila que llevo, cargada de lecciones, recuerdos, olores,
sonrisas, personas…
Qué grande es la vida, nos maneja como quiere: nos lleva, nos
trae, nos mueve…creía ser dueña de mi vida, pero a veces me doy cuenta que no
todo depende de mí. Mi entorno, el viento o el mar pueden marcar el ritmo. Siempre
he pensado que nada es fruto del azar, que cada detalle, cada dolor, cada
alegría y cada día tienen un porqué en el rompecabezas de mi vida.
Y mientras los días transcurren, más o menos rápidos, más o
menos intensos, también pasa la vida que se enmascara de rutina a veces, de
cambios constantes otras tantas. Y solo tengo hoy para vivir y mañana cuando me
levante será un nuevo “hoy” y así día tras día, solo puedo vivir ahora porque
vivir mañana es imposible.
En mitad del caos del tiempo, de minutos con complejo de
eternidad y horas que parecen relámpagos, entre la relatividad del tiempo, me
siento débil y pequeña. Vacilante y
pérdida.
Cada día hago y dejo de hacer muchas actividades, cada uno
decidimos que se adapta mejor a nuestras posibilidades y gustos del presente. A
veces nos gusta proyectar y apostar por el futuro y hacemos aquello que da beneficios
a largo plazo, otras, pensamos a corto plazo en este momento, en disfrutar aquí
y ahora. Y se complica cuando quiero encontrar el equilibrio de lo fructuoso y
los “carpe diem” y hay que poner una balanza si esto que estás haciendo vale la
pena, si sirve para algo, si me lleva a alguna parte, otras, es mejor mandar
estas teorías a la mierda y hacer cosas sin sentido, olvidarte del futuro, de
los problemas y disfrutar como si no hubiera mañana. Mañana ya se verá.
Qué maravilla es vivir, me gusta pensar que miles de hilos
nos manejan y nosotros, ingenuos, vamos con la cabeza alta y pensando: “yo
llevo las riendas”, pero ¿y si no es así?
¿Qué más da? Vive,
disfruta, planifica, sueña, vuela con los pies en la tierra, camina con la
cabeza en las nubes, pero sobre todo, levántate con una sonrisa de oreja a
oreja e intenta afrontar el día como si un sol radiante estuviera sobre ti,
puede que haya nubes, y hasta chaparrones, pero lucha para qué ni un vendaval
pueda contigo.
Vale la pena dejarse llevar, vale la pena luchar por lo
crees, vale la pena dejarse la piel, vale la pena ser uno mismo, vale la pena
vivir.
De nuevo aquí frente al papel, y como siempre los
sentimientos a flor de piel. Suena de fondo el piano de Ludovico Einaudi y
muchas palabras brotan, la primera esperanza.
Cuando comienza una nueva etapa en la vida, no física, ya
que continúo en el mismo escenario, pero sí que comienzo una nueva etapa
espiritual.
Ahora me conozco mejor, cada experiencia me va moldeando como a una
vasija de barro. Y como todo nuevo comienzo, la ilusión está presente y la
esperanza es protagonista, tal vez aquí sea aún más feliz.
Qué extraña es la
felicidad, ¿no crees? a veces breve, otras permanece, a su antojo, o tal vez al
nuestro, he escuchado que las circunstancias no se eligen, pero la actitud es
una decisión propia.
Me gusta pensar que la vida es un continuo
descubrir, en búsqueda constante de la esencia propia. Pasan los años y muchas
dudas se disipan, aparecen otras nuevas de mayor magnitud y a medida que más
aprendo más pequeña me siento, como una hormiga en un desierto. No veo más allá
del horizonte y a pesar de la vasta llanura no me siento perdida. Muchas
personas me acompañan en este camino, tengo un Guía que me aconseja, hablándome
directamente al corazón, y a eso yo le llamo corazonadas.
Nuevos pensamientos, puertas que se abren, nuevas señales,
mil posibilidades y tan solo una decisión, cada mañana al despertar, qué
quieres vivir hoy, qué actitud vas a coger del armario, ¿hoy te pondrás la
mejor de tus sonrisas?
La vida, aquello en constante cambio, cuando piensas que la estabilidad
te ha alcanzado, llegan nuevas personas, cuando veo una nueva cara, siempre
pienso que ahí dentro hay un universo de ideas, pensamientos, sueños, recuerdos
y sentimientos, e intento no juzgar, siempre me llevo sorpresas. Nadie es quien
parece, muchas veces pienso cuántas personas me han juzgado y aún todavía no
conocen mi esencia, ni mis más profundos pensamientos ni ideas. Ni siquiera yo
me conozco al cien por cien, quién eres tú para etiquetar personas como si
objetos se tratasen.
Y no solo llegan personas, sino también en esto de vivir,
cada día se llena con nuevas vivencias, algunas las empaquetamos en la rutina,
otras son las que guardamos en la caja de recuerdos felices, no hay nada mejor
que coger de cada día una experiencia y meterla en la caja de los buenos
recuerdos. Ya no solo experiencias intensas y diferentes que se salen del ir y venir diario, sino también pequeños
detalles de lo más cotidiano. Tal vez no recordaremos esos pequeñas vivencias porque lo
minúsculo tendemos a infravalorarlo, pero sé que en lo cotidiano se encuentra
lo extraordinario, todo depende de la mirada.
Me encanta la gente que tiene un
brillo especial en los ojos, el brillo de la luz, de la alegría, el brillo del
alma. Me encanta la gente que sonríe y ríe mucho, las personas de risa fuerte
tienen el corazón contento. Estoy segura.
Esperanza en el nuevo caminar. Personas y
vivencias en el nuevo caminar. Una actitud con sonrisa en el nuevo caminar.
Brillo en la mirada en el nuevo caminar. Solo espero que la felicidad radique en el camino, que no falte en la vida.
Hace unos días me puse melancólica, precisamente escuchando música.
Comencé a pensar cuanto me ha aportado la música, muchísimo en comparación a lo que yo he podido darle. Gracias a ella (particularmente a mi clarinete) me ha enseñado a ser constante, a repetir y repetir un pasaje hasta que por fin me salía a tempo, me ha hecho vivir grandes experiencias, compartir vivencias con toda una banda, me ha hecho mejor persona, he ido aprendiendo de la vida, ya que en definitiva he crecido con ella.
Han sido muchos años de nervios antes de una audición o concierto, muchas horas invertidas con gran sacrificio pero con mucho gusto, ya que al fin y al cabo si no te apasiona no eres capaz de continuar.
Tuve que dejarte en pausa por motivos académicos, pero gracias a ti siempre tendré un gran rincón de mis recuerdos que serán tuyos.
Tú me has enseñado a valorar todo el trabajo que hay detrás de un concierto, ya sea de una banda, una orquesta, un cantante o incluso en una procesión. No simplemente te escucho sin más, valoro y admiro a cada músico, porque ante todo te he vivido en primera persona.
Hace poco escuché que todos somos viento, cuerda o percusión, si cada uno encontráramos nuestro instrumento seríamos más felices.
Os deseo que vibréis, desconectéis de la rutina, encontréis consejo y compañía, os emocionéis, que se os pongan los pelos de punta. Y todo gracias a la música. Porque ella es un recuerdo, una etapa, una persona, un lugar...es vida.
Cuando alguien decide estar en un escenario o entre el público consigue vivir algo inexplicable.
Siempre tendré mucho que agradecerte, querida Música.
Ya ha pasado la boda, tanto esperar y en tan solo 14 horas del 4 y 5 de mayo ha acontecido una fecha clave en vuestras vidas. Un día en el que además de estar todos guapísimos (sobre todo Mari Paz a la que nadie nos la imaginábamos vestida de novia y no podía estar más guapa y ha hecho ruido). Un día que ha estado cargado de emociones positivas. Un día en el que hemos reído, bailado y cantado. También hemos llorado y nos hemos emocionado (especialmente Curro que un poco más e inunda la Iglesia y la nave multiusos). Pero sobre todo hemos disfrutado.
Tanto para vosotros, todas las personas que os quieren y para mí ha sido un día inolvidable, que recordaremos con una sonrisa en nuestra cara. Un día lleno de buenos momentos y felicidad.
Ahora comienza una nueva etapa en vuestras vidas, en la que no podéis pensar individualmente sino siempre recordando que ahora sois un equipo, una familia. Ya tenéis vuestra casa en Las Cabezas (que por cierto es preciosa y muy acogedora), pero ahora viene lo más difícil convertirla en un hogar en el que se respire armonía, amor y felicidad.
Estoy segura que vais a ser unos estupendos cónyuges y que durante el resto de vuestras vidas os vais a complementar, y siempre como punto de unión y forma de vida la música. Espero que a partir de hoy vuestra vida sea como una melodía, la más bonita del mundo. Os quiero mucho! ♥