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martes, 14 de marzo de 2017

PALABRAS

Si tuviera que escribir todo lo que siento, todo lo que sueño y todo lo que soy, las palabras no serían suficientes, porque ellas son útiles, necesarias, delimitan realidades, ayudan a plasmar lo que tengo en la cabeza en una hoja, en un word o donde sea. Las palabras son llaves para expresar mucho, imposible todo, pero las necesito para sobrevivir.

Las palabras crean parcelas de sentimientos, delimitan situaciones. A veces encadenan, otras veces liberan. Las palabras son alas para que aquello que siento; pueda volar, otras veces las palabras son pesos pesados, intento hablar sobre algo que no entiendo, que me carcome por dentro y al final no sé si la unión de muchas palabras me lleva a alguna parte.

Lo único que sé es que escribir me hace sentir libre. Nadie podrá censurar un pensamiento en mi cabeza, cuando sale fuera y comparto palabras, y estas ya no son solo mías. Qué bonito es poder compartir algo que viene de muy dentro y al final esparzo en un blog. Compartir es sumar. Ya van cinco años compartiendo muchas palabras en un lugar donde todas caben, ellas han sido mis compañeras de viaje y este trayecto ha pasado muy rápido.


Gracias a cada una de las personas que decidís leer mis palabras desde el otro lado de la pantalla. Gracias de corazón.


Sed felices (:

miércoles, 16 de marzo de 2016

EL PODER DE LAS MENTES

Sé que hay una fuerza tan grande que hace que todo se descontrole: el poder de las mentes. No sé si es amor u obsesión, una locura o una tautología. Lo que sé es que hay cosas que son idílicas, tan irreales que tacharía de imposibles. Inconfesables tal vez. Mentes con una fuerza arrolladora.

Sé que esto se me fue de las manos hace mucho tiempo, te colaste en mi mente sin yo darte permiso. Y ahora cómo sacarte. Cuando se piensa demasiado, cuando la imaginación tiene un epicentro en la cabeza un tanto extraño ya no soy capaz de controlar nada. Esto se me fue de las manos como tantas otras cosas. Tal vez perdí la cordura, pero soy feliz en mi desorden de vida.

Nunca quise ser de esas personas que creen tener todo bajo control, tal vez por miedo a la improvisación o al caos. A mí en cambio, me apasiona ese caos, me gusta pensar que es un caos ordenado. Miles de ideas, proyectos, personas y pensamientos se cuelan en mi mente cada día y a veces me saturo, pero un día me dijeron que si escribes lo que piensas tu cerebro cree que eso lo has contado. Y eso hago, intento sobrevivir soltando montones de palabras que caen. No sé a donde, algunas vuelan más alto, otras se quedan guardadas en el cajón de sastre -hoy más bien en una carpeta virtual escondida en el laberinto de "Mis documentos"- y así sigo (sobre)viviendo como puedo.

A veces me paro a pensar y creo que es difícil encontrar el momento exacto en el que hubo un punto de inflexión en mi vida. Me cansan las etiquetas automáticas, yo soy persona de contrastes, quien me conoce sabe que hoy arriba, mañana abajo; hoy un tipo de música, mañana la antítesis musical...Soy una montaña rusa aleatoria. Nadie es quien parece, como hoy una buena amiga ha escrito en su facebook: Ni los buenos son tan buenos ni los malos son los peores. Dejemos la hipocresía, dejemos de encasillar personas. Yo soy libre y el viento marca el ritmo de mi vida. Y entre subidas y bajadas, la vida me ha enseñado mucho.

He aprendido que la distancia y el tiempo no hacen el olvido, que la vida es lo que tu decidas que sea, que la mirada es la clave y el optimismo una forma de vida, que autoestima no es arrogancia es el primer paso para ser feliz, que la vida sorprende a cada paso, y la intensidad de esta es proporcional a la intensidad de los sueños y las agallas que se tengan para apostar por ellos. Que lo bueno llega, las experiencias transforman, los estereotipos se rompen y la vida es mejor con una sonrisa. Que para encontrarse no hay que ir muy lejos, un buen libro o el yoga es una buena opción y el tiempo es muy poco como para desaprovecharlo en tonterías, a veces hay que estrujarlo y decidir que es lo que te hace feliz. Gamificar la vida es uno de mis mayores retos, que la rutina sea maravillosa tal vez sea la clave. La vida es una, y mientras pasan los días, tú sigues ahí, en mi mente.

No tengas tiempo para tener prisa (:

lunes, 5 de mayo de 2014

ESCRIBIR POR ESCRIBIR

Hay quien aconseja que solo se debe escribir si tienes algo que contar, transmitir o compartir. Yo no estoy de acuerdo, escribir no solo es un oficio, una afición, un negocio y en muy pocas ocasiones una fuente de ingresos. Para mí es una terapia, escribo porque me picó el bicho, como me dijo un escritor, el bicho de la literatura y una vez que te pica no se cura nunca.
Desde que comencé a escribir hace ya seis años, empecé a darle un significado especial a los libros. La gran mayoría de personas saben que hay millones de libros de cualquier época, de todos los estilos y de todos los géneros. Existen personas que devoran libros, otras que los utilizan de decoración o para sujetar una puerta y otras que leen ocasionalmente. Yo pertenezco a este último grupo, no leo todo lo que me gustaría, sobre todo por falta de tiempo, pero cuando lo hago, me aseguro de leer disfrutando de cada palabra, cada línea y cada capítulo.
Quien alguna vez se ha puesto en frente de un papel o página de Word en blanco, sabe la dificultad de plasmar palabras en un orden lógico, con un significado y a la vez narrando algo digno de ser leído o escuchado. Parece que la palabra adecuada tiene que ser sacada con una palanca de la cabeza. En otras ocasiones, estas fluyen como si de una melodía se tratase.
Después de intentar narrar una historia de la mejor manera posible, valoras aún más cada libro, reconoces el esfuerzo previo que ha tenido que realizar el escritor, incluso antes de ponerse a escribir para que tú puedas estar sentada con esa obra de arte entre las manos. Entonces caes en la cuenta de la dificultad de crear personajes ficticios que parezcan reales, deshumanizar personas para que parezcan ficticias de tal forma que el lector acabe cogiendo cariño a esos personajes, construir una trama redonda, describir ambientes, mantener el misterio que engancha al lector desde las primeras páginas hasta la última, el factor sorpresa del final del libro… ¡Toda una obra de arte sin lugar a dudas!
Por eso hay que escribir solo si te gusta hacerlo, yo soy de las que pienso que hay que escribir por escribir, y no para conseguir que te publiquen, al fin y al cabo después de tanto esfuerzo, posiblemente no guste tu novela a unos críticos, y en muchos casos ni siquiera se molesten en leerla, eso no quiere decir que no sirvas, significa que tienes que seguir practicando, mejorando y puliendo tu técnica. Si después de un fracaso abandonas, quiere decir que no te gusta escribir.

Yo escribo como método de supervivencia. Si estoy triste, contenta, confundida, frustrada o nostálgica, siempre hago lo mismo, escribo. Desde hace años y hasta el último de mis días, mi vida ha sido, es y será un camino de pasos narrados y palabras andadas.
Sed felices. (: