domingo, 28 de junio de 2015

Micro Palabras (2): MAR Y VIDA

Me quedo con las sonrisas espontáneas, las visitas inesperadas, los regalos como única razón "me acordé de ti", los abrazos que tocan el alma y apagan los miedos, los amigos que hacen todo lo necesario para arrancarte una carcajada.



Me quedo con las personas transparentes, las que van de frente, las que no titubean -a pesar de sus inseguridades-, las personas que llenan cada segundo con una gota de vida , y construyen océanos. Gracias a esas personas el mundo es una playa y la vida es orilla, las olas son vivencias y cada grano de arena, un recuerdo.


        No tengas tiempo para tener prisa (:

lunes, 22 de junio de 2015

SOY LA SUMA DE MIS RECUERDOS

Recuerdo cuando era pequeña y mi mamá me decía que los sueños se pueden elegir dibujándolos sobre las sábanas. Recuerdo las cenas de sopa de letras, me ponía a crear palabras y el resto de mi familia se desesperaba. Recuerdo cuando el ratoncito Pérez me trajo una varita mágica que cumplía todos los deseos de chuches. Recuerdo cuando jugaba sola, me montaba mis propias historias y tenía que dejarlo todo patas arribas para continuar la tarde siguiente por donde lo había dejado. Recuerdo cuando jugábamos a "A", era como el escondite pero cuando te encontraban había que ir corriendo a la cama de papá y mamá y gritar con todas tus fuerzas. Recuerdo cuando mis primas me leían un cuento por las noches y otros primos me chinchaban hasta que me enfadaba y más se reían de mi.

A veces siento melancolía (melodía como diría mi abuelo) de que muchos recuerdos hayan caído en el olvido. Pero otros tantos han quedado grabados y guardados en un frasco. Hay días que me gusta abrir ese tarro y me invade un olor, un sonido (por eso me gusta sentir melodía), una luz...Es curioso pero cuando el pasado invade mi mente, visiono el recuerdo de un lugar o una situación con otra luz y otro brillo, todo más blanquecino y más intenso. La mirada de un niño es diferente, capta otras maravillas, chispean al ritmo de los sueños y fantasías, son ojos desbordados de vida. 

Me gusta haber crecido, es parte de este juego, a pesar de que a veces añore estar encerrada en un cuerpo de niña. Quien me conoce sabe que siempre ando en las nubes, y soy enormemente despistada. Desde que soy pequeña soy muy fantasiosa y tengo la necesidad de tener una historia inventada en mi cabeza, bien paralela u opuesta a mi vida , nunca perdí ese juego de mi infancia, es esencia que me ayuda a sobrevivir.
Hoy tengo la suerte de tener niños en la familia y cuando estoy con ellos, soy una más. Disfruto tanto jugando que siento que es energía vital, porque sé que cuando pase la tarde de juego, te reventará en la cara, como una pompa de jabón, una dosis de realidad. Pero no me importa ser una loca, muy impulsiva cuando hablo, pero también muy reflexiva en lo que pienso. 

Cuando era pequeña siempre imaginaba como sería de mayor y en que trabajaría, a medida que pasan los años esos "quiero ser" se convierten en "soy" y yo estoy orgullosa de ser quien soy, de tener la familia y amigos que tengo, de estudiar mi carrera, de mis luchas diarias, mis sueños y mis proyectos. Soy la suma de todo lo vivido, todo lo pensado y todo lo leído. Por ello quiero seguir viviendo, jugando, compartiendo, riendo y bailando en esto de la vida, en esto de vivir.



Sed felices (:

jueves, 11 de junio de 2015

Micro Palabras (1): AHORA SÍ

Llevo tiempo pensando que mis entradas son demasiado largas y no siempre se tiene el tiempo suficiente para leerlas enteras, así que se me ha ocurrido crear una nueva categoría de entradas con la etiqueta "Micro Palabras". Serán entradas muy cortas y más habituales.

Aquí dejo la primera:



Y la vida es esto: luchar aunque las fuerzas desfallezcan, mirarse al espejo y aceptarse con todas las virtudes y defectos, intentar ser mejor persona cada día, abrazar con sentimiento, susurrar un te quiero, aprovechar las oportunidades como si fuesen las últimas, besar despacio, romper estereotipos, vivir a tu manera, crear -inspirando- y no imitando, tal vez todo se resuma en ser uno mismo, diferenciándose de los demás en los pequeños detalles.
Es el momento de olvidar, de vivir, disfrutar, el momento de reír, de cantar, de soñar, de luchar, de leer, de amar....Ser feliz.


No tengas tiempo para tener prisa (:

jueves, 4 de junio de 2015

QUERIDA MÚSICA


Hace unos días me puse melancólica, precisamente escuchando música.

Comencé a pensar cuanto me ha aportado la música, muchísimo en comparación a lo que yo he podido darle. Gracias a ella (particularmente a mi clarinete) me ha enseñado a ser constante, a repetir y repetir un pasaje hasta que por fin me salía a tempo, me ha hecho vivir grandes experiencias, compartir vivencias con toda una banda, me ha hecho mejor persona, he ido aprendiendo de la vida, ya que en definitiva he crecido con ella.

Han sido muchos años de nervios antes de una audición o concierto, muchas horas invertidas con gran sacrificio pero con mucho gusto, ya que al fin y al cabo si no te apasiona no eres capaz de continuar.

Tuve que dejarte en pausa por motivos académicos, pero gracias a ti siempre tendré un gran rincón de mis recuerdos que serán tuyos. 

Tú me has enseñado a valorar todo el trabajo que hay detrás de un concierto, ya sea de una banda, una orquesta, un cantante o incluso en una procesión. No simplemente te escucho sin más, valoro y admiro a cada músico, porque ante todo te he vivido en primera persona. 

Hace poco escuché que todos somos viento, cuerda o percusión, si cada uno encontráramos nuestro instrumento seríamos más felices. 

Os deseo que vibréis, desconectéis de la rutina, encontréis consejo y compañía, os emocionéis, que se os pongan los pelos de punta. Y todo gracias a la música. Porque ella es un recuerdo, una etapa, una persona, un lugar...es vida.
Cuando alguien decide estar en un escenario o entre el público consigue vivir algo inexplicable.

Siempre tendré mucho que agradecerte, querida Música.
Sed felices (:

domingo, 10 de mayo de 2015

BENDITO Y MALDITO TIEMPO

El tiempo es como una moneda que cuando menos te lo esperas nos enseña la otra cara. No podemos elegir entre cara o cruz.
La tiramos al aire y cae;  a veces es cara, el tiempo se volatiliza, pasa como una ráfaga de viento. Te despeina, te azota, en tan solo un instante. Tras esa sacudida, estás feliz, sabes que esa vivencia te ha cambiado, ya no eres la misma persona. Entonces se mezcla la nostalgia por el pasado, la emoción por lo vivido y la certeza de que ese momento ya es irrepetible e imborrable.


Otras veces toca cruz, el tiempo se condensa, pesa, como si en el lugar en el que estás hubiera una sustancia de plomo, invisible y pegajosa, que no te deja moverte ni pensar con fluidez. Sientes que el tiempo  te reta y tu solo quieres rendirte, te aplasta, se ralentiza, hasta llegar a detenerse.
Qué curioso el tiempo, un minuto siempre son sesenta segundos, pero la vida o más bien la forma en la que nosotros percibimos cada momento hace que esos sesenta segundos sean ráfaga o sustancia de plomo. No sé si el optimismo o el pesimismo, la curiosidad o la indiferencia, la compañía o la soledad, la tranquilidad o el estrés tienen algo que ver en el azar de la moneda.

Pasan los días y los años, y hay momentos de reflexión en los que hacemos balance del pasado. Recordamos aquel día en que alguien nos dejó sin palabras o sin aliento. Tantos días con amigos en fiestas, en la playa o en cualquier parte compartiendo una tarde y tantas risas. Aquel concierto en el que la música consiguió evadirnos a otra dimensión, nos hizo olvidarlo todo y la felicidad se apoderó de de nuestro cuerpo y nuestra voz. Esa situación con la que te chocaste con la incertidumbre, un punto de inflexión en el que debías tomar una decisión transcendental en tu vida. Un momento en el que te detienes e intentas ver un lugar desde fuera, como si tú no pertenecieses a él, y te preguntas: “qué hago yo aquí, cómo he llegado”.

Tras hacer balance te das cuenta de cuánto has aprendido y a su vez, has desaprendido. Nos hemos tropezado más de una vez con la misma piedra y en vez de cogerla y retirarla del camino, hemos tenido que levantarnos y esquivarla una vez más. Hay vendas que caen de los ojos demasiado tarde. Parece inevitable que el ser humano sea coherente en su vida. Pero sabes qué, yo no me arrepiento de nada de lo vivido ni de mis errores ni de mis derrotas, todo ello me han traído a donde estoy y me han hecho ser quien soy. Hay personas que toman decisiones basándose en la razón, yo creo que la intuición nos lleva más lejos. Puedes decidir vivir de manera cómoda o de manera intensa. Yo me quedo con la segunda.


Al igual que miras para atrás, las dudas están sembradas en la parte del camino que está sin andar. Crees que lo tienes todo planeado y si consigues las pequeñas metas que te propongas llegarás al destino planeado en unos años, quizá meses. Ahora recuerda cuando eras un niño, sabías qué ibas a estudiar, cuántos hijos ibas a tener y cuántas mascotas habitarían tu casa. Según en la fase en la que estés de tu vida te habrás dado cuenta que nada ha coincidido con esos planes idílicos. Estoy convencida que muy pocos terminaremos en el destino soñado, el futuro nos tiene preparadas tantas sorpresas, contratiempos, bifurcaciones y sobre todo personas que serán acompañantes, confidentes, consejeros…quienes nos lleven a alejarnos o a permanecer en un lugar.


El tiempo seguirá corriendo, un día tras otro, de manera lenta o fugaz, miraremos atrás o hacia delante, nos haremos preguntas y no encontraremos respuestas, o tal vez sí, la mayoría de respuestas nos las da el tiempo y casi siempre la clave está en vivir intenso.


Sed felices (:

viernes, 2 de enero de 2015

"AÑO NUEVO, VIDA..."

Y de nuevo se repite la historia, otro comienzo de año. Miro al futuro y veo doce meses en línea recta que llegarán poco a poco y pasaran más o menos rápido. En el horizonte veo lo que será de mi vida los próximos meses, si fuerzo un poco más la vista veo calor, el verano estará por ese tramo del camino...Aunque aún sea lejano sé que el final de este 2015 es el reloj de la Puerta del Sol y doce uvas que serán engullidas. Y otra vez nos veremos en el comienzo de otro año con nuestros deseos y propósitos, con esa esperanza efímera que tenemos todos los treintaiunos de diciembre y los unos de enero. A medida que pasan los días del nuevo año se esfuma y la rutina nos choca en la cara y se nos olvida eso de “año nuevo, vida nueva”.
Al fin y al cabo la Nochevieja no es más que un cortafuegos sentimental en el que todos hacemos balance, recordamos todo lo que ha supuesto un año en nuestras vidas e irremediablemente nos damos cuenta de que tras todo lo vivido ya no somos los mismos. Cada experiencia nos ha ido moldeando, algo que echar al equipaje y no solo recuerdos, también lecciones y palos. En ocasiones hemos tenido que dejar cosas atrás para poder avanzar y sobre todo hemos derramado lágrimas de todo tipo: las de pena, las de impotencia, las que no tienen un motivo aparente y por supuesto, las mejores, las de risa.
Nos podemos engañarnos o decidir si queremos que el nuevo año suponga un cambio en nuestras vidas, pero tras las campanadas la vida sigue, seguramente parecida a la de diciembre. A lo mejor sería más acertado dejar los propósitos de año nuevo para septiembre, simboliza un comienzo más real que el de enero.
Comience cuando comience tu deseo de cambio en algún aspecto de tu vida, recuerda que nunca es tarde, que los objetivos cuanto más a corto plazo mejor y que pase lo que pase no nos olvidemos de disfrutar de los pequeños detalles: un paseo, una buena merienda, un abrazo, un encuentro, una tarde en familia, una noche de amigos, un rato de risas...Sin lugar a dudas, uno de mis propósitos para este 2015 es encontrar lo extraordinario en lo cotidiano.
La vida sigue y seguiremos dividiéndola en partes de 365 días. Asegúrate de llenar cada día de vivencias que merezcan la pena. Que puedas mirar al pasado y recordar, sonriendo (y que no tengas que arrepentirte de casi nada) y que puedas mirar al futuro y tengas fuerzas e ilusión para seguir caminando, reinventando tus sueños, apoyándote en los tuyos y derrochando alegría. Ojalá hoy seas feliz con tu presente, el 2014 me ha enseñado que la felicidad no se puede  posponer, aunque a veces la vida sea caprichosa y muchas circunstancias no dependan de uno.
Nunca sabremos que nos deparará la vida, arriesga y vive. Que merezca la pena.
Os deseo un gran 2015, que sepáis llenarlo de vida.


“Sé feliz en un instante. Este instante es tu vida.” Omar Khayyám

viernes, 12 de diciembre de 2014

Y DE REPENTE...DICIEMBRE

Y de repente…diciembre, sin habernos dado cuenta, toca vivir el mismo mes que cada año cierra una etapa del camino. Las etapas de la vida no van por años, pero cada diciembre está ahí para recordarnos que es necesario hacer balance de lo que han sido estos últimos 365 días, seguramente un año agridulce con sus grandes recuerdos, también los malos, las buenas experiencias y los fracasos. Hacer balance es coger la balanza de la vida y poner todo lo positivo en un extremo y lo negativo en el otro, ¿qué lado gana? Si gana lo pésimo, no es que tu vida esté llena de malas vivencias, tal vez seas tú quien tengas una visión negativa. Siempre pasa igual nos ponemos a pensar en el pasado y solo recordamos los malos tragos, aquello que deberíamos haber olvidado y por qué no hacemos memoria de las reuniones de amigos, las fiestas, los momentos en familia, las buenas noticias, las sorpresas, los días redondos, las llamadas inesperadas, los reencuentros fortuitos…Las alegrías son pequeños detalles, las penas parecen ser un mundo. Giremos las cosas y veamos la cara de luz, aquella que todo la tiene.
Y de repente…diciembre, el mes en el que la historia se repite, todas las ciudades y pueblos se alumbran con luces navideñas despampanantes -en ocasiones horteras-. Es el momento de abrir cajas con polvo, colocar los mismos adornos de siempre en cada casa. De nuevo muchas cenas, unos cuantos amigos invisibles en los que no sabes que regalar y las mismas fechas señaladas que pasar en familia, de nuevo llegan los empachos y aparentar que todos somos felices. Tal vez este sea el argumento de las personas que no les gusta la navidad, unas fiestas sin sentido en las que se come, se hacen regalos por obligación y se reúnen familias por tradición. En qué hemos convertido la navidad.
La navidad es una de las fiestas más importantes del año para mí, no hay dos navidades iguales ni nunca las habrá, si todas parecen similares tal vez haya que replantearse el sentido que tiene la navidad. Para mí estas fechas me han servido para ver como he crecido, recuerdo algunas de mis primeras navidades; eran ilusión, magia, alegría, felicidad y  amor. Desde entonces ha llovido mucho, he visto como cada año pasaba y cambiaba mi vida junto con mi mirada, pero a pesar de todo intento que estas fechas sigan teniendo el mismo sentido que antes, tal vez la magia y la ilusión se hayan transformado, pero permanece. La alegría y la felicidad hayan tenido sus altibajos, pero lo importante es saber verlas en el día y a día. Y el amor entre la familia, tengo la suerte de poder decir que todos estos años ha permanecido intacto.
Año tras año, vemos como alrededor de la mesa de nuestra vida hay muchas caras: los de siempre, los incondicionales, los intermitentes (esos que se acuerdan de ti de vez en cuando, y tú de ellos, todo sea dicho), las nuevas caras que entraron hace poco sustituyendo a personas que decidieron irse, pero siempre con más fuerza ocupando un espacio que no creías ni que existía. La vida es como esa gran mesa en una comida navideña, pero juntando a todos tus círculos. ¿Qué es lo que ves? Personas que miran sus móviles, personas con las que no paras de hablar y reír, personas que no te dan confianza…Tal vez la navidad también sea el momento de mirar a la cara a cada una de esas personas que están sentadas y diferenciar entre las personas tóxicas, esas por las que lo darías todo, aquellas de las que te has distanciado y quieres volver a acercar…
Aprovecha estas navidades para poner una balanza al 2014, buscar el sentido de tu navidad y hacer un análisis profundo de tu mesa de la vida. Mientras tanto te deseo una feliz navidad junto a los tuyos (pero los tuyos de verdad), llena de momentos felices, inolvidables y mágicos. Que 2015 sea un año aún mejor que todos los anteriores, que esté repleto de sueños y metas, alegría y felicidad. Y por supuesto, que nunca falte amor (y no me refiero al amor que se suele relacionar con esta palabra), un amor en todas sus vertientes, porque una vida sin amor no es una buena vida.

Sed felices (: